La evolución del SRI en el tiempo

Desde que Karl Benz patentase el automóvil en 1886, muchos han sido los elementos que se han utilizado para conseguir viajar con la máxima seguridad posible, sobre todo pensando en los más pequeños. Un repaso a los artilugios que se han empleado durante todo este tiempo nos dará una idea de la evolución no sólo del coche, sino de la ciencia en general.

 Si nos trasladamos a los orígenes de los Sistemas de Retención Infantil, los niños eran metidos en pequeños sacos que a su vez iban atados al coche. El objetivo era que los pequeños no se moviesen de su asiento, y por consiguiente, no molestasen al conductor. El manejo del coche requería concentración debido a lo novedoso de la actividad, por lo que los niños no eran bienvenidos en estos primeros paseos.

En esta época, y debido tanto a la escasez de vehículos como a la reducida velocidad de estos, la seguridad no era una auténtica preocupación. Sin embargo, con el cambio de siglo la situación se vio modificada, y la fabricación por parte de Henry Ford hizo que poco a poco su uso se fuese masificando. La dificultad de conducción fue en aumento, teniendo que esquivar tanto a peatones como a otros vehículos, y aumentando el tiempo que se pasaba dentro de ellos. Fue en 1930 cuando se creó la primera sillita para bebés.

 A pesar de que durante estos años comenzaba a pensarse más en la seguridad del conductor, creando los primeros cinturones, el objetivo de la silla para bebé no buscaba más que seguridad para el resto de pasajeros, evitando que el pequeño molestase. Viendo la poca repercusión que este invento tenía, en 1970 comenzó una campaña masiva de información social a nivel internacional en la que se intentaba explicar por qué las sillitas eran un accesorio recomendable para todos aquellos que tuviesen niños pequeños. Conseguir que los padres comprasen las sillitas pasaba por demostrarles que sus hijos se exponían a un peligro real mientras estaban de viaje.

 Estas acciones dieron sus frutos, y desde 1985 el número de padres que compran sillitas para sus bebés no ha dejado de crecer.

 Los fabricantes invierten sus esfuerzos, año tras año, en obtener sillas de mejor calidad que mantengan lo más seguro posible a los niños, por eso es importante que los padres sean conscientes de estos avances, eligiendo la mejor silla a su disposición, ya que aún es elevado el número de muertos en accidentes porque no usaban la protección correcta.

 De esta manera, las campañas de sensibilización que se desarrollaron en la década de los 70 se mantienen casi en su totalidad en la actualidad, ya que con los pequeños toda precaución es poca.

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